sábado 21 de noviembre de 2009

porque sí no más, un día te despiertas y decides no hablar con nadie porque además te duele la garganta, caleta, y aceptas la verdad de perogrullo, y le vomitas humo en la cara a la gente que te empuja proponiéndose hacer más expedito su ingreso a la 501, o a la 504.

es algo muy desagradable, y ni hablar del metro.

y entonces empiezas a pasarte toda clase de rollos románticos; tomar la máquina de escribir y subirte al tren que tenga el trayecto más largo y escribir una novela en el vagón restorán mientras te tomas un café asqueroso o bebes de una petaca con whisky borbón, y ves amanecer por la ventana y te fumas un lucky corriente, y pasas por alto lo concreto, que vendría siendo que

a) no podrías ducharte en varias semanas. se va el romanticismo.
b) no podrías eludir la eventualidad de que te den ganas de masturbarte. se va el romanticismo.
c) no podrías dormir en una cama en varias semanas, y empezarías a extrañarla. se va el romanticismo.
d) no podrías ver tu mail y te causaría curiosidad. se va el romanticismo.
e) no podrías llamar por teléfono a casa para preguntar cómo están las gatas y te causaría curiosidad. se va el romanticismo.
f) no podrías escuchar música porque se acaba la batería del mp3. se va el romanticismo.
g) no podrías, seguramente, fumar adentro del vagón restorán. se va el romanticismo
h) no podrías estar tranquilo porque hay una gran posibilidad de que haya una o más guaguas llorando. se va el romanticismo.
i) se va el romanticismo.

por ende, no harías el viaje. pero a pesar de todo, la idea sigue llamándote la atención profundamente e imaginas que con tan solo hacerlo sufrirías una clase de metamorfosis que te permitiría pasar por alto los contratiempos. como convertirse en negro, o haber nacido en el bronx, o simplemente "tener calle". qué sé yo.

afuera está amaneciendo y decido salir a dar una vuelta. esto no me lo pierdo.


nota: la imagen es interactiva

martes 10 de noviembre de 2009

agarramos un subconjunto de elementos,
un vaso de bebida, unas monedas, unos audífonos, un cielo negro.
los reordenamos y empezamos a apilarlos de una manera creativa.
sacamos conclusiones, las representamos en esquemas, les otorgamos significados y las contextualizamos en espacio tiempo chori.
imaginamos situaciones en las cuales puedan ser conjugados con otros del mismo tipo ( boletas, anticuchos, pijamas, tintorerías )
las metemos en un bowl, las mezclamos con un poco de agua y cola fría.
las revolvemos, esperamos.
las desmenuzamos, se forma una masa pastosa con un olor a entre que mochila vieja, pelota de goma, suspiro de gato recién despertando.
lo empezamos a moldear y a darle forma; un pato, una micro, un polerón, un busto de houellebecq, un instrumento musical.
si no mantiene su forma al moldearlo es porque en algo te equivocaste.
si es que lo hace, vas por la senda correcta.
luego esperas, lo dejas al sol y se seca. el ejercicio rinde frutos, al cabo de unos meses lo aborreces y te dan ganas de regalárselo a alguien que no te cae muy bien, convertirlo en una piñata o tirarlo al andén del metro.
pero, por lo general, la gente te dice que está bonito.

sábado 7 de noviembre de 2009

cereales con leche, un galletón nutrabien y un modafinilo.
tomar micros y más micros, apoyar la cabeza en la ventana y quedarse dormido un rato. despertarse justo en el paradero correcto, bajarse corriendo. entrar a clases y tratar de no quedarse dormido un rato.
cosas de relleno y después escribir siete líneas en bloc de notas antes de irse a la cama.

lunes 2 de noviembre de 2009

puedes ir a un lugar y conversar con gente y escuchar una canción buena.
puedes salir del baño y que una cámara te grabe la cara en primer plano mientras caminas y tomas de un vaso y lo dejas en una mesa y prendes un cigarro y lo que te rodea se ve reflejado en el iris, con efecto ojo de pez.
y puedes sentarte en una ventana y mirar autos pasar, gente apegada, música que se escucha pero no se distingue. y puedes sentir el calor de una noche de verano. y puedes querer mover tus brazos más rápido de lo que lo estás haciendo y puedes querer hacer resbalar tus zapatillas por el piso flotante.
y puedes sentirte bien, y puedes dibujar todo lo que ves de tal manera que no se entienda un carajo.
puedes pensar en el tiempo que no pasa, en el clima que no cambia, en los movimientos que se desarrollan con particular fluidez.
te pueden dar ganas de ir a orinar al baño. puedes querer no mirar el celular, incluso olvidarlo en alguna habitación.
puedes sentirte bien con la ropa que llevas, puedes ser sumamente interesante o completamente enclenque. puedes despedazarte la garganta.
puedes sentir una calidez y un peso tremendo hasta incluso en la punta de los dedos o los oidos, puedes sentir una cocina como el mejor lugar para estar. puedes no sentir sueño en semanas. puedes olvidar donde vives y cómo cresta se llega ahí.
puedes saltar al aire viendo un grupo que te encanta mientras te destruye el oido y jamás vuelves a dejar de oir el pitido.
puedes esperar una micro a las nueve de la mañana sintiéndote el descueve, puedes llegar a tu casa a tomar desayuno y dormir de lo lindo. puedes ver capítulos de flapjack en youtube.
puedes lavarte la cara con agua helada, puedes soñar con departamentos y cosas así.

puedes encontrar miles de rostros en pasillos de centros comerciales, con bolsas cargadas y sonrisas de celular.
puedes poner muchas cosas en tu pared, puedes entregarte por completo al ruido que hace el validador de tarjeta y correr por entre pasillos de micros hacia el mejor de los asientos, aquel donde te llega el viento en la cara y miras el paisaje por la ventana y te comes algunos dulces y sospechas, sospechas que algo anda mal, porque eres sumamente feliz.
y puedes tomar un bus que te deja en el aeropuerto y te puedes pasar el día entero mirando gente con maletas, aviones despegando. y puedes ir a ver como las familias se despiden y se devuelven a casa con un diario en el brazo. y puedes hacer figuras de papel con las boletas.
puedes ir a una plaza a tomarte una fanta de uva y comer galletas y ponerte lentes de sol.


the early mornin' final edition's on the stands,
and that town cryer's cryin' there with nickels in his hands.
pigs in a blanket sixty-nine cents,
eggs - roll 'em over and a package of Kents,
Adam and Eve on a log, you can sink 'em damn straight,
hash browns, hash browns, you know I can't be late.

and the early dawn cracks out a carpet of diamond
across a cash crop car lot filled with twilight Coupe Devilles,
leaving the town in a-keeping
of the one who is sweeping
up the ghost of saturday night.

sábado 31 de octubre de 2009

subióse al vagón a mirar por la ventana, fascinado, las luces dispuestas en el túnel. azul blanca azul blanca, siguiendo el ritmo con chasquidos de lengua, zapateos furtivos o dedos que tímidamente golpean el vidrio.
en la micro, apiñada, la gente golpeándole el brazo con exhalos y un sol que le triza la piel, pero sumamente agradable.
bonita gente de primavera girando en torno a él, tirando flores por la nariz. vistiendo ropa ligera y escuchando a buddy richard.
departamentos vacíos con muebles formados a partir de líneas punteadas, rayos de sol que penetran la ventana y se depositan justo en el punto donde a la gata más le gusta dormir su siesta después del almuerzo gatuno.
comprarse un par de zapatillas nuevas, contestarle a un número desconocido con el celular, estornudar después de llenarse la boca de mentitas y, obviamente, morderlas.
acarició a un perro en la calle el cual no lo pensó ni dos ni tres veces antes de decidirse arrojarse de lleno al suelo, exponiendo su enorme y peluda panza clamando ser acariciada y una lengua de un largo fantástico.
llegó a su habitación y al prender la luz, desde quien sabe donde, entró por la ventana un torrente de polillas bastante grandes (y feas, por lo demás) que se dispusieron a recrear maravillosas coreografías, llenas de elegancia, para luego hacer lo que mejor saben hacer; lanzarse hacia la muerte ahogadas en un vaso de bebida recién servido. lógicamente, arruinándolo. una de las peores frustraciones, me imagino saben como se siente.
y ni hablar de cuando se meten al closet y no las encuentras y sabes que están ahí dentro comiéndote la ropa.

jueves 29 de octubre de 2009

¿alguna vez te has fumado un cigarro a las cuatro veinte de la mañana, escuchando esa nueva canción favorita, comiendo comida china recalentada y sin ganas de acostarte?
no estás hablando con nadie por internet, no estás viendo ninguna página. simplemente, carece de sentido irse a dormir porque mañana no hay que levantarse temprano, y mañana no hay mucho que hacer más que ir a que te pongan una tapadura. es como estar en vacaciones pero sintiendo que hay algo que hacer, algo que ocurrirá pronto y que será como que bien importante igual. empieza a doler la garganta pero el clima está demasiado agradable como para acostarse, te sientes suspendido en el tiempo; da lo mismo si son las dos veinte, las tres veinte o las cuatro veinte. la única variación existente es si vas a dormir una o dos horas más o menos de lo planeado. ¿nunca has fracasado al tratar de dibujar un montón de cables enredados?
estás completamente solo con la luz apagada y el brillo de la pantalla contra tu cara, y los audífonos empiezan a ser molestos pero no te los quieres sacar. te gustaría abstraerte de los audífonos y pasar a otro plano, o algo así, tal de que te vieras desde arriba abriendo la cama, acostándote y apagando la luz pero que la música siga sonando. que un enfoque a la cortina abierta muestre en cámara rápida como llega el amanecer, como se pone todo gris y luego todo soleado. los ruidos de las primeras micros que pasan, algunos pajaros que cantan, secadores de pelo en cada casa aledaña.
te gustaría tener jugo o bebida pero ya te la tomaste toda. estás tranquilo pero parece incoherente, estás postergando cosas.
tienes miles de cosas pequeñas por hacer pero el exfuerzo para empezar a hacerlas parece inmenso, así que optas considerar el lapso desde que llegaste a tu casa hasta las cuatro veinte a eme como tiempo perdido, tiempo de esparcimiento para esparcirte en tu pieza, tiempo de "mañana empiezo a hacer todo lo que debo hacer y ahora aprovecho para hacer nada", eres campeón a la hora de procrastinar. ves miles de objetos en tu escritorio; miles de lápices, miles de vasos y pocillos.
te gustaría hacer varias cosas pero todo aparenta exigir de ti un exfuerzo inconcebible, así que te dedicas a hacer nada. piensas en gente que no conoces y qué estarán escuchando, piensas en las distintas posturas en las que duermen los perros, piensas en remedios para la tos, piensas en qué vas a hacer el fin de semana y si se va a repetir esta fórmula.
piensas en cuando lo que más querías era un tiempo como este y que ahora te resulta cotidiano. piensas en lo fácil que es chantarle un tiempo de nada a la rutina cuando, en rigor, no tienes ninguna actividad fija salvo por una que otra lesera que te quita horas tres días a la semana.
piensas en lo que hiciste durante el día y si te gustó o no, piensas en que eres bacán o te dan ganas de volver a hacerlo todo denuevo. piensas en que nunca te ha gustado el tono anaranjado del alumbrado público.
piensas en que todo eso bonito que planeas para tus días antes de dormir con los ojos que se cierran solos no calza con lo que haces en verdad, piensas que durante el día se automatiza tu actuar y no estás al tanto de lo veloz que pasa, igual es fome eso.
piensas en qué harás mañana con las monedas que tienes apiladas, piensas en la forma con la que te vas a vestir mañana a pesar de que cuando lo haces no lo piensas, por lo general elijes siempre las mismas prendas o al menos aquellas que se parecen mucho.
piensas en las películas de james bond que te quedan por ver a pesar de que sabes que conforme te vas acercando a las más nuevas, menos te gustan. piensas en el pelo que te gustaría tener, piensas en la ropa que te comprarías si vieras en una tienda.
te preguntas cuáles zapatillas usarás, o si vas a ser padre algún día, o en el cómo se salvan los guardias del metro esos que te dicen que no traspases la línea amarilla, de caer cuando el andén no da más de personas.
piensas que seguramente el próximo año va a ser mejor, y te empieza a dar el bostezo. te vas a acostar y sin darte cuenta te quedas dormido y sueñas con personas que hace tiempo que no ves o con viajes que hiciste hace tiempo o con las chiquillas que te han parecido bonitas pero a la mañana siguiente casi nunca te acuerdas de esos sueños. mañana será un buen día, te escribes buenas noches a ti mismo en una hoja post-it y la pegas arriba del respaldo de la cama.

martes 20 de octubre de 2009

los días nublados.
micros que se esperan, dolores de garganta y cabeza. sueño, cuadernos, lápices reventados con una gran mancha negra en el bolsillo.
canciones de grupos nuevos, bolsas de té, atardeceres que angustian. nubes que se mueven sin mayor apuro, camisas que se levantan al extender el brazo para aferrarse al palo de la micro y te entra un frío que te lo encargo.
llegar a la casa a ponerse el pijama y dar por cerrada la posibilidad de algo entretenido en un día nublado. abrigarse por el frío, desabrigarse al caminar rápido para hacer trámites, volver a abrigarse cuando se camina al paradero, volver a desabrigarse una vez en casa para volver a abrigarse media hora después cuando uno admite que hace frío y no quiere el sopor de la estufa, o el gas que se acabó.
los peores desayunos con ese té que en el supermercado se veía rico (de canela, por ejemplo) pero que en la mañana sabe asqueroso, el pan con la palta que te deja picando la boca, la mermelada que te mancha la ropa. la tos, el estornudo. el tiritar, el querer sacar fotos con una cámara que no prende, el querer ir de pasada a la casa de algún conocido y la imposibilidad de aquello.
el parlante que reverbera, el quedarse dormido en una clase. ir a tomar café a algún lado es bacán pero siempre pasó la hora, siempre no se puede, siempre se anda corto de plata. la madre comiendo avena, el vaso de leche cuando da lata esperar la tetera, el desorden en la pieza. la cama pidiendo a gritos ser hecha. el olor a pan tostado con manjar, las migas por todos lados, todo pegote, ese antojo a comer algo que no existe.
si hay algo que puede salvar un día nublado eso es ir a un aeropuerto a tomar desayuno.