¿alguna vez te has fumado un cigarro a las cuatro veinte de la mañana, escuchando esa nueva canción favorita, comiendo comida china recalentada y sin ganas de acostarte?
no estás hablando con nadie por internet, no estás viendo ninguna página. simplemente, carece de sentido irse a dormir porque mañana no hay que levantarse temprano, y mañana no hay mucho que hacer más que ir a que te pongan una tapadura. es como estar en vacaciones pero sintiendo que hay algo que hacer, algo que ocurrirá pronto y que será como que bien importante igual. empieza a doler la garganta pero el clima está demasiado agradable como para acostarse, te sientes suspendido en el tiempo; da lo mismo si son las dos veinte, las tres veinte o las cuatro veinte. la única variación existente es si vas a dormir una o dos horas más o menos de lo planeado. ¿nunca has fracasado al tratar de dibujar un montón de cables enredados?
estás completamente solo con la luz apagada y el brillo de la pantalla contra tu cara, y los audífonos empiezan a ser molestos pero no te los quieres sacar. te gustaría abstraerte de los audífonos y pasar a otro plano, o algo así, tal de que te vieras desde arriba abriendo la cama, acostándote y apagando la luz pero que la música siga sonando. que un enfoque a la cortina abierta muestre en cámara rápida como llega el amanecer, como se pone todo gris y luego todo soleado. los ruidos de las primeras micros que pasan, algunos pajaros que cantan, secadores de pelo en cada casa aledaña.
te gustaría tener jugo o bebida pero ya te la tomaste toda. estás tranquilo pero parece incoherente, estás postergando cosas.
tienes miles de cosas pequeñas por hacer pero el exfuerzo para empezar a hacerlas parece inmenso, así que optas considerar el lapso desde que llegaste a tu casa hasta las cuatro veinte a eme como tiempo perdido, tiempo de esparcimiento para esparcirte en tu pieza, tiempo de "mañana empiezo a hacer todo lo que debo hacer y ahora aprovecho para hacer nada", eres campeón a la hora de procrastinar. ves miles de objetos en tu escritorio; miles de lápices, miles de vasos y pocillos.
te gustaría hacer varias cosas pero todo aparenta exigir de ti un exfuerzo inconcebible, así que te dedicas a hacer nada. piensas en gente que no conoces y qué estarán escuchando, piensas en las distintas posturas en las que duermen los perros, piensas en remedios para la tos, piensas en qué vas a hacer el fin de semana y si se va a repetir esta fórmula.
piensas en cuando lo que más querías era un tiempo como este y que ahora te resulta cotidiano. piensas en lo fácil que es chantarle un tiempo de nada a la rutina cuando, en rigor, no tienes ninguna actividad fija salvo por una que otra lesera que te quita horas tres días a la semana.
piensas en lo que hiciste durante el día y si te gustó o no, piensas en que eres bacán o te dan ganas de volver a hacerlo todo denuevo. piensas en que nunca te ha gustado el tono anaranjado del alumbrado público.
piensas en que todo eso bonito que planeas para tus días antes de dormir con los ojos que se cierran solos no calza con lo que haces en verdad, piensas que durante el día se automatiza tu actuar y no estás al tanto de lo veloz que pasa, igual es fome eso.
piensas en qué harás mañana con las monedas que tienes apiladas, piensas en la forma con la que te vas a vestir mañana a pesar de que cuando lo haces no lo piensas, por lo general elijes siempre las mismas prendas o al menos aquellas que se parecen mucho.
piensas en las películas de james bond que te quedan por ver a pesar de que sabes que conforme te vas acercando a las más nuevas, menos te gustan. piensas en el pelo que te gustaría tener, piensas en la ropa que te comprarías si vieras en una tienda.
te preguntas cuáles zapatillas usarás, o si vas a ser padre algún día, o en el cómo se salvan los guardias del metro esos que te dicen que no traspases la línea amarilla, de caer cuando el andén no da más de personas.
piensas que seguramente el próximo año va a ser mejor, y te empieza a dar el bostezo. te vas a acostar y sin darte cuenta te quedas dormido y sueñas con personas que hace tiempo que no ves o con viajes que hiciste hace tiempo o con las chiquillas que te han parecido bonitas pero a la mañana siguiente casi nunca te acuerdas de esos sueños. mañana será un buen día, te escribes buenas noches a ti mismo en una hoja post-it y la pegas arriba del respaldo de la cama.